Cómo aprovechar ropa vieja para hacer patchwork

Escribo esto 14 días después de encerrarnos en casa por la crisis del coronavirus. Internet está lleno de tutoriales, cursos, recetas, clases y directos de Instagram, así que no creo que este post se “necesario” ahora mismo. Pero es un recurso que yo he utilizado más veces y he pensado que podría servirte.

También te pido disculpas por la calidad de las fotos… Están hechas a la hora y sitio y con la luz que he podido rascar de pasar el día entero con un bebé de 2 años.

Voy a enseñarte mi sistema para despiezar ropa que ya no utilizo. Hay prendas que me encantan por el tejido pero que ya no uso y me parece genial poder darles una segunda vida. Al final, este es el origen del patchwork, el aprovechamiento.

El ejemplo que te enseño es una camisa que tenía por casa pero puedes usarlo para vestidos, pantalones, ropa de bebé, sábanas o lo que se te ocurra.

La técnica no tiene demasiado misterio, lo importante es ser ordenado para internar aprovechar el máximo de tejido.

Para empezar, plancha la prenda y extiéndela en una mesa o el suelo para poder verla bien.

Lo primero es buscar todos los ángulos rectos que podamos. En este caso, primero quité las mangas para trabajar con más libertad. Como era una camisa bastante entallada,  me deshice de los costados, evité las pinzas del pecho y corte el cuerpo sin pensar en el bolsillo, para aprovechar mejor todo el ancho del pecho.

Después empecé a trabajar por piezas:

  • Las mangas, por ejemplo, son dos rectángulos muy largos, a los que tuve que quitar la parte curvada y cortar en línea recta, usando como referencia el punto más estrecho del puño. Además, corté el puño y la abertura, pero sin tirar el cuadrado que quedaba al lado.
  • De la parte delantera aproveché toda la parte de abajo, eliminado los botones. En la parte del pecho, hice dos rectángulos de diferente tamaño. El bolsillo lo descosí (con algo de plancha desaparecerán los agujeros) para tener dos piezas iguales de cada lado.
  • También aproveché todo el ancho de la espalda, abajo, y el trozo de arriba. Pero no el canesú, que está cortado al bies y podría darme problemas más adelante.

Como ves, es un proceso bastante intuitivo, pero creo que verlo en fotos puede ayudarte a ver el orden que debes seguir.

Además de eso, estos son mis consejos para aprovechar todo lo posible.

  • Aprovecha todas las piezas. Primero las grandes y luego las más pequeñas, hasta. Con las grandes, luego estudiarás las necesidades del proyecto y podrás decidir si quieres cuadrados, rectángulos, piezas regulares o irregulares. En el próximo post sobre patchwork de improvisación te enseño que TODO se puede aprovechar.
  • Sin embargo, elimina costuras, puños, cuellos, gomas de cinturilla, etc. No merece la pena deshacer trozos tan pequeños, quedan llenos de marcas y el trabajo final queda más feo.
  • Aprovecha costuras bonitas, contrastes de tejido que ya tuviera la prenda, bordados y estampados que te gusten, etc. Harán de tu proyecto algo más especial y único.
  • Te recomiendo que al menos encuentres 3 o 4 tejidos para jugar y que tu patchwork quede interesante. Intenta engamar los colores o por lo menos no uses demasiados.
  • Si todos son estampados, puedes combinarlos con tejidos lisos (reutilizados o no) para que los estampados respiren y el diseño quede más limpio.
  • Intenta que los tejidos tengas todos el mismo “peso”. Por ejemplo, camisas, vestidos de algodón ligeros y pantalones de verano. Pero no mezcles denim o lana con otro muy ligero. La pieza final quedará descompensada y con el tiempo se deformará mucho.
  • ¡Importante! En cualquier proyecto de costura (pero más en patchwork al mezclar tejidos) hay que lavar todos los tejidos antes de usarlos, ya que cada uno reacciona diferente al primer lavado. Si lo lavamos una vez cosido, el diseño se moverá sin que podamos controlarlo.

Ahora ya puedes empezar a jugar con las piezas.

Colócalas en el suelo o una mesa y mira cómo quedan entre ellas.

En el próximo post te doy mis consejos de composición y diseño, para que empieces a jugar sin miedo.

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